De vez en cuando visito páginas de gente que escribe, es decir, lo intentan, gente que trata en vano de parecer ingeniosa, que se desnudan ante ese nuevo lienzo que es la blogosfera, en una lucha patética por trascender la posteridad y que quede de ellos siquiera una esquirla de uña, antes de desaparecer desintegrados en la vulgaridad de la masificación. Escriben bien: es decir, estructuran frases y planteamientos en un orden racional, pero una radiografía minuciosa, con la lupa del señor Holmes y el microscopio de la señora Curie, evidencia que tras treinta líneas de tostón, todos estos escritores verdes tienen un estigma grabado en sus palabras: LA INTRASCENDENCIA.
Es decir, nengk: cuando uno escribe sobre temas que supuestamente tienen importancia en el momento actual quizás no percibe que el tiempo es un juez implacable y que lo que hoy es en apariencia importante, dentro de 30 años no lo entenderá nadie. ¿Por qué? Porque hay una diferencia entre lo que trasciende y lo que no. Un ejemplo: a finales de 1979 el señor Solana (hoy jefe semisupremo de la UE) era presidente de Telefónica. ¿Se acuerda alguien de eso? No: sólo yo, que tengo muy buena memoria. El caso es que durante su mandato, hubo una denuncia de las organizaciones de consumidores porque la compañía decidió aplicar a las llamadas un sistema de tarificación que se vino en llamar "doble paso". Yo, por aquella época, ya escribía, en papel, claro, porque al menos así ahorraba a la humanidad el suplicio de tener que leerme. Pero tengo por ahí legajos haciendo ingeniosos juegos de palabras sobre Solana y los "pasodobles" (doble paso), en hábil alegoría. La pregunta es: si hubiera colgado eso en Internet... ¿quien le encontraría sentido hoy en día? Nadie. Pensarían: "pobrecito, deliraba". ¿Por qué? Sencillo: porque lo que a mi me parecía en ese momento "muy importante" y "culto" era en realidad un hecho INTRASCENDENTE.
FALTA DE FUNDAMENTOS TRASCENDENTES.
Lo que más sorprende de estos escritores verdes es su falta de conexión con los valores trascendentes. Es decir, en lugar de adornar lo que escriben con citas de Dante, Maquiavelo o Kant, todas las referencias que hacen son sobre lo que pone en el prospecto de la crema hidratante o en las instrucciones de su anti-virus. A ver, nengk: que no hace falta que estemos haciendo citas de Shakespeare de forma artificial para que se enteren de lo cultos que somos, pero a mi, como tu comprenderás, los fallos del bloqueador de "pop-ups" y los "excipientes liofilizados de coco del Caribe" de tu loción after-shave me importan una mierda. ¿Por qué? Porque cuando tu escribes "bloqueador de elementos emergentes" o "excipientes liofilizados" igual te piensas que eres wai de la hostia, pero la realidad es que cuando en el año 2065 alguien lea eso lo más probable es que piense que estás loco. ¿Por qué? Porque el afeitado habrá cambiado de la hostia y tu ordenador muy posiblemente no reciba ya ningún tipo de publicidad emergente porque la peña lo tendrá instalado mediante chips biológicos en su propio cerebro. Es sorprendente como la cultura basurilla de la televisión y la publicidad se convierte en un totem de las divagaciones de todos estos escritores verdes.
La cabra siempre tira al monte. Cuando uno no tiene otra cultura que el cilindro de su moto, los programas chorras de la tele, los calzoncillos de Beckham, el bloqueador de elementos emergentes o sus problemas con la letra F de su ordenador no tiene autoridad para hablar sobre tema alguno, por más que se esfuerce en corregir sus textos para que tengan una apariencia respetable.
Despues de 500 años, Shakespeare es Shakespeare. Despues de 300, Bethoveen sigue siendo Bethoveen. Ellos pueden hablar de aquellas cosas que son perennes. Tú, en cambio, que escribes cincuenta líneas sobre un puto anuncio de publicidad de calzoncillos -quizás porque tus conocimientos no dan para más o porque pierdes aceite, a saber- no eres la persona más indicada para hablar de un tema tan eterno y TRASCENDENTE como el amor.
Adios, nengk!
Es decir, nengk: cuando uno escribe sobre temas que supuestamente tienen importancia en el momento actual quizás no percibe que el tiempo es un juez implacable y que lo que hoy es en apariencia importante, dentro de 30 años no lo entenderá nadie. ¿Por qué? Porque hay una diferencia entre lo que trasciende y lo que no. Un ejemplo: a finales de 1979 el señor Solana (hoy jefe semisupremo de la UE) era presidente de Telefónica. ¿Se acuerda alguien de eso? No: sólo yo, que tengo muy buena memoria. El caso es que durante su mandato, hubo una denuncia de las organizaciones de consumidores porque la compañía decidió aplicar a las llamadas un sistema de tarificación que se vino en llamar "doble paso". Yo, por aquella época, ya escribía, en papel, claro, porque al menos así ahorraba a la humanidad el suplicio de tener que leerme. Pero tengo por ahí legajos haciendo ingeniosos juegos de palabras sobre Solana y los "pasodobles" (doble paso), en hábil alegoría. La pregunta es: si hubiera colgado eso en Internet... ¿quien le encontraría sentido hoy en día? Nadie. Pensarían: "pobrecito, deliraba". ¿Por qué? Sencillo: porque lo que a mi me parecía en ese momento "muy importante" y "culto" era en realidad un hecho INTRASCENDENTE.
FALTA DE FUNDAMENTOS TRASCENDENTES.
Lo que más sorprende de estos escritores verdes es su falta de conexión con los valores trascendentes. Es decir, en lugar de adornar lo que escriben con citas de Dante, Maquiavelo o Kant, todas las referencias que hacen son sobre lo que pone en el prospecto de la crema hidratante o en las instrucciones de su anti-virus. A ver, nengk: que no hace falta que estemos haciendo citas de Shakespeare de forma artificial para que se enteren de lo cultos que somos, pero a mi, como tu comprenderás, los fallos del bloqueador de "pop-ups" y los "excipientes liofilizados de coco del Caribe" de tu loción after-shave me importan una mierda. ¿Por qué? Porque cuando tu escribes "bloqueador de elementos emergentes" o "excipientes liofilizados" igual te piensas que eres wai de la hostia, pero la realidad es que cuando en el año 2065 alguien lea eso lo más probable es que piense que estás loco. ¿Por qué? Porque el afeitado habrá cambiado de la hostia y tu ordenador muy posiblemente no reciba ya ningún tipo de publicidad emergente porque la peña lo tendrá instalado mediante chips biológicos en su propio cerebro. Es sorprendente como la cultura basurilla de la televisión y la publicidad se convierte en un totem de las divagaciones de todos estos escritores verdes.
La cabra siempre tira al monte. Cuando uno no tiene otra cultura que el cilindro de su moto, los programas chorras de la tele, los calzoncillos de Beckham, el bloqueador de elementos emergentes o sus problemas con la letra F de su ordenador no tiene autoridad para hablar sobre tema alguno, por más que se esfuerce en corregir sus textos para que tengan una apariencia respetable.
Despues de 500 años, Shakespeare es Shakespeare. Despues de 300, Bethoveen sigue siendo Bethoveen. Ellos pueden hablar de aquellas cosas que son perennes. Tú, en cambio, que escribes cincuenta líneas sobre un puto anuncio de publicidad de calzoncillos -quizás porque tus conocimientos no dan para más o porque pierdes aceite, a saber- no eres la persona más indicada para hablar de un tema tan eterno y TRASCENDENTE como el amor.
Adios, nengk!

